CRUZAR LOS ANDES POR AGUA NEGRA

La frontera que separa a Chile de Argentina y viceversa, comprende aproximadamente unos 4 mil kilómetros de extensión, cada metro es custodiado por la majestuosa inmensidad de la Cordillera de los Andes, algo que hasta no hace mucho tiempo suponía un obstáculo para la circulación y que hoy, con el avance en las obras del Paso Agua Negra, promete acercar más ambas naciones.

Los avances en el paso fronterizo de Agua Negra, obra financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo, hacen prever que esta nueva alternativa de comunicación vial será sin dudas, un hito que trazará un antes y después en el comercio entre Brasil, Argentina y Chile.

Para la Entidad Binacional Túnel de Agua Negra (EBITAN) desde el tiempo de la colonia y quizás hasta la llegada del ferrocarril, las comunidades de Chile y Argentina mantenían un intercambio económico y social intenso en ciertas regiones, con una frontera traspuesta por tracción a sangre. Con la creciente vigencia del ferrocarril para las comunicaciones internas, ambos países parecieron focalizarse más hacia sus conexiones económicas de ultramar. Chile y Argentina diseñaron hace varias décadas un sistema de pasos fronterizos, constituyendo un esfuerzo de trabajo bilateral en la región de Latinoamérica.

En la actualidad, es cada vez más difícil sobrevivir en un mundo globalizado sin una fuerte asociación regional, sin la pertenencia a un bloque geopolítico que potencie y complemente ambas naciones. Entre Chile y Argentina, existe un pasado común, una lengua madre y en lo económico ventajas comparativas que muchos otros países desearían tener. Es en ese contexto, surgió la idea de este mega emprendimiento que acercará ambas naciones, desprendiéndose también la vinculación necesaria con el gigante de América del Sur: Brasil. Así, el Paso de Agua Negra se inscribe como una obra clave que hará que el Corredor Bioceánico Porto Alegre – Coquimbo sea operativo y se transforme en una arteria regional vital para la integración de esta parte del sur del continente.

 Un paso tradicional

Agua Negra fue antiguamente un camino utilizado por las regiones colindantes de ambas vertientes de la cordillera. En el siglo XIX fue ruta de importantes arreos de ganado hacia Chile y vía de ingreso de diversas manufacturas arribadas al puerto de Coquimbo. En la década de 1960 se abrió la carretera que hoy, tanto Argentina como Chile, están transformando en una moderna vía pavimentada apta para el tránsito de cargas. Así, en Chile la Ruta 41 CH desciende por el corazón del Valle del Elqui y desemboca directamente en La Serena y Coquimbo, centro neurálgico de la Región de Coquimbo, de importante actividad turística, minera, comercial, portuaria y de servicios. Por su parte, en San Juan, la Ruta Nacional Nº 150 pasa estratégicamente cerca de ricos yacimientos metalíferos, de centros de producción de cales, de sitios de turismo paleontológico privilegiados, y hacia el este, conecta con carreteras que pasan por Córdoba y el litoral mesopotámico, nodos de actividad industrial y agroexportadora indiscutidos de la Argentina. La hidrovía Paraná-Paraguay y Porto Alegre en el litoral sur del Brasil, son también y a la vez beneficiarios de este largo corredor bioceánico que tiene en el Paso de Agua Negra su eslabón esencial.

 Adentrándose a la cordillera

El paisaje cordillerano es extremo y elocuente. A medida que el camino comienza a abrirse paso dentro de las entrañas de la colosal Cordillera de los Andes, las imágenes impactan por su extrema belleza en donde el silencio, el viento y la nieve contrastan con el cielo celeste y se convierten en compañeros inmejorables de ruta. Los penitentes y glaciares pueden verse a simple vista como testigos de un tiempo primigenio; y aunque el silencio llega a ensordecer de soledades siempre se está en la compañía, a veces visibles y otras no, del cóndor andino.

En medio de semejante postal, se abre paso una de las obras de ingeniería más importantes de los últimos tiempos: el Paso Agua Negra, ícono de una política de integración vial que comprende una distancia de 505 kilómetros, de los cuales 365 están asfaltados y 140 son caminos consolidados.

Los túneles, dos grandes retos

Para la construcción de este paso, se tuvieron en cuenta aspectos topográficos, geológicos, ambientales, técnicos, estructurales, morfológicos y paleontológicos. Ya que la ruta corre contigua al extremo sur de una de las reservas fosilíferas más importantes del mundo: el Parque Provincial de Ischigualasto o Valle de la Luna, en San Juan, Patrimonio Natural de la Humanidad. Este sitio es el único lugar del mundo donde se observan, a simple vista los rasgos geológicos completos y ordenados del Período Triásico, por tal motivo se insistió en minimizar el impacto ambiental de los trabajos en la obra.

La morfología del paisaje desafió a los expertos que diseñaron un camino de acuerdo a los parámetros técnicos de un corredor internacional. Sin dudas que de todo el recorrido, lo que provocará mayor admiración serán los dos túneles proyectados de aproximadamente 13,9 kilómetros cada uno, de los cuales un 72% de la longitud corresponderá al sector argentino, en tanto un 28% corresponde al sector chileno. En el trazado vial interior se diseñaron curvas de muy altos radios, calzadas de 7,50 metros de ancho, con espacios laterales para circulación peatonal y servicios. Se dispondrá de una altura libre de circulación vehicular de 4,80 metros. Habrá galerías peatonales de conexión entre túneles, para emergencias, separadas 250 metros entre sí a lo largo de todo el trazado así como también habrá galerías de interconexión vehicular, para emergencias cada 1550 metros.

Todo el trayecto del Paso de Agua Negra, sorprende a cada metro, por la belleza natural que atraviesa lugares como el embalse La Laguna, el glaciar El Tapado, los penitentes, entre otras maravillas naturales. Sin embargo el mayor privilegio que brindará el Paso de Agua Negra, será ser la encargado de unir tres naciones en un solo corredor; el Corredor Bioceánico con Brasil, Argentina y Chile, para desarrollar fluidamente el intercambio socio cultural y comercial entre los  pueblos unidos del sur.

Recomendaciones para viajeros

-Es recomendable viajar con herramientas y chequear que rueda de repuesto esté en buen estado.
-Partiendo desde San Juan, la última estación de  carga combustible antes de iniciar la travesía del Paso de Agua Negra, es la estación del A.C.A de Las Flores.
-Partiendo desde la Región de Coquimbo, es en la cuidad de Vicuña.
-Hay que viajar con efectivo peso chileno, argentino o dólar. En el complejo aduanero no existe cambio de moneda