Punta de Choros: Invitados de lujo al espectáculo de…

Por Mariana Pereyra

Muy tentadora sonó la propuesta cuando nos adelantaron cómo sería el recorrido hacia la Reserva Nacional del Pingüino de Humboldt. Las palabras: pingüinos, gaviotas, lobos marinos, delfines y agua turquesa era garantía de una experiencia maravillosa. Y así fue.

Muy temprano con sueño y ansiedad nuestras mochilas cargaban agua, protector solar, abrigo, cámara de fotos para emprender el viaje rumbo a esta pequeña caleta ubicada a 114 kilómetros de la bellísima ciudad de La Serena. Ya en camino el paisaje ondulaba entre montañas agrestes, la vegetación baja y gris y ese clásico manto de neblina matinal que recubre gran parte de los días en esta zona. Nos dirigimos  hacia el Norte por la ruta 5 que nos llevó al oeste rumbo a Punta de Choros.

Al llegar, nos registramos en las oficinas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), esta reserva se encuentra en territorios geográficos de la Región de Atacama, provincia del Huasco, comuna de Freirina, y de la Región de Coquimbo, provincia del Elqui, comuna de La Higuera. Fue creada el 3 de enero de 1990 y está compuesta por tres islas: Chañaral, la más grande, en la Región de Atacama e islas Choros y Damas, sólo en esta última es posible desembarcar por ser ésta un área de máxima protección.

Punta de Choros es el nombre de la caleta en donde habitan unas 240 personas cuyas vidas de una u otra manera están vinculadas al mar. La principal actividad económica es la pesca y la extracción de mariscos. Al llegar, algunos pescadores traían la pesca del día y otros guardaban sus redes para zarpar en la mañana siguiente.

Rumbo al mar

Choros, es una de las islas que se puede visitar aquí, en su geografía se observan acantilados y algunas caletas pedregosas. El principal atractivo con que cuenta es la colonia de Pingüinos de Humboldt, existen 17 especies y de ellas 9 habitan en Chile. Estas aves marinas no voladoras permanecen todo el año alrededor de sus colonias de nidificación y no migran para escapar del frío. Cuando nuestra embarcación comenzó a acercarse a la costa, vimos cómo algunos disfrutaban del sol y otros bajaban desde los acantilados para zambullirse en el agua en busca de alimento. El guía a cargo de la excursión explicaba que los pingüinos pueden llegar a cubrir superficies de 35 kilómetros cuadrados alrededor de la colonia reproductiva; en estos viajes llegan a bucear hasta ocho horas continuas para comer anchovetas y sardinas, o almacenarlas en sus buches y así poder alimentar a sus crías.

En Isla Choros, también se puede disfrutar de la presencia de los cormoranes grises y gaviotas como además delfines nariz de botella, loberas, yaca, aguiluchos, pequen, lile, guanay, yeco, pelicanos, piqueros, pilpilen, jotes, pato yunco, presente solo en esta isla y gaviotín sudamericano.

La lancha continuó con el recorrido rumbo a Isla Damas, su extensión solo es de 2 kilómetros y sobre su suelo arenoso hay gran cantidad de materia orgánica y grava. Aquí sí es posible descender del vehículo, nos reciben guardaparques del CONAF quienes nos advierten sobre la prohibición de caminar por fuera de los senderos marcados. Estamos en un territorio donde anidan las gaviotas y de extrema protección de especies de flora y fauna, por lo que el pedido de no transitar por áreas no permitidas es reiterado. Isla Damas tiene dos playas: La Poza y Las Tijeras, ambas con arenas de concha molida y bañadas por aguas tranquilas, transparentes y luminosas, si el día está soleado, el color turquesa del mar en contraste con la arena blanca será uno de los regalos más preciados de la jornada.

Caminar. Observar. Respetar

Optamos por recorrer un sendero que se adentraba sobre unas rocas hasta llegar al corazón de la isla. La vegetación es baja, grisácea con pocas flores debido a la época del año de nuestra visita (enero), pero atesora su profunda belleza en espinas y hojas que se confunden con el suelo y las rocas apegándose a la arena como escapando del viento. La presencia que se impone es la del cactus Copao, que forma asociaciones simbióticas con otros organismos llamados líquenes, lo anterior le permite capturar el agua de las neblinas costeras (camanchaca) y persistir en este ambiente.

Luego de atravesar un par de dunas y recorrer algunos metros del sendero por donde caminábamos, empezamos a maravillarnos con la cantidad de gaviotas que a nuestro paso se  alborotaban sobre las rocas más altas algunas y otras a escasos metros de nuestro andar. Nos miraban y graznaban porque estábamos atravesando el sector de anidación de la isla en donde las gaviotas no solo ponen sus huevos y los empollan, sino que allí también daban sus primeros pasos los pichones grises que se refugian en los huecos de las piedras o debajo de los cactus. Protegiendo celosamente a sus crías, las gaviotas nos hacían saber que ése era su territorio y que debíamos circular sin detenernos mucho tiempo porque éramos solo una visita.

El recorrido nos regaló imágenes bellísimas de la isla y la posibilidad de tener un contacto único con especies en su estado natural y puro, en donde nos sentimos invitados de lujo dentro de su hábitat. El marco era imponente; el color turquesa del agua, la arena blanca, las algas amarillas y las rocas emergiendo del mar sirviendo de sostén para lobos marinos, pingüinos, gaviotas, piqueros y demás especies de la región. Confirmamos que el respeto por la naturaleza es algo que se debe profesar día a día. Descubriendo en nuestra adultez estos maravillosos paisajes con el mismo asombro que un niño de seis años. Hay que dejarse emocionar más seguido por estos paisajes y estas experiencias. Vale la pena visitar Punta Choros y sus islas.

Zona de naufragios

Existen dos sectores de dunas en la isla, ubicados cerca de las playas La Poza y Tijeras.

Las costas del litoral de Punta de Choros, tiene su historial de naufragios, este se remonta al año 1896 durante la noche y habiendo una fuerte marejada, además de viento sur, el vapor Miramar choco con una roca (se piensa que fue con isla damas), para irse luego a pique, sus 20 tripulantes se salvaron de la muerte y lograron llegar a la isla en bote.

En Julio de 1917 ocurre otro naufragio con el hundimiento del Vapor Lynch, cerca de los islotes sobreviviendo 60 personas, 12 murieron ahogadas. La causa del suceso la produjo la espesa neblina.

En el caso del barco Lynch este es ubicable en el fondo del mar a 35 metros de profundidad, existe en él una interesante fauna de peces, por lo que para los buceadores es de gran atractivo conocerlo.

 Tips de viaje

Capacidad limitada

  1. Es el número máximo permitido de personas que pueden desembarcar por día en Isla Damas durante los meses de enero y febrero.

 

Cómo llegar

Vehículo: A través de la Ruta 5 hacia el norte 114 kilómetros hacia Punta de Choro, tomando en el sector de El Trapiche, el desvió hacia la costa. Son aproximadamente dos horas de viaje.

La empresa AM Rent a Car ofrece el arriendo de vehículos confiables para acceder hasta este y otros destinos de interés en la región. Dirección: De La Fragata 50, La Serena, Región de Coquimbo, Chile. Contacto: +569  9468 1564 – 84188129

 

Operador que ofrece la visita guiada

Mirador Viajes Agencia de viajes y traslados

Dirección: Arturo Prat 544, La Serena, Región de Coquimbo, Chile. Contacto: +56 51 256 0640